Una pasarela de 28 metros sobre el río Murago

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Gracias a los más de 10.000 euros de ayuda que nos entregó el pasado mes de julio la obra social de la misión católica de lengua española en Berna (Suiza) pudimos construir una pasarela sobre el río Murago, en Tenga, a unos 12 kilómetros de Bujumbura, la capital de Burundi.

 

El puente, que ya presta servicio a diario a miles de personas, la mayoría niños que lo cruzan para ir a la escuela, mide 28 metros de longitud y tiene 1,2 metros de ancho, y sustituye al que se llevaron las riadas que tuvieron lugar en el país durante la última época de lluvias.

Este es el último gran proyecto llevado a cabo por SOS Burundi.

El origen de SOS Burundi

De izq a dcha, Javier Montes, Armando Menéndez, Fernando Fueyo y Juan Menéndez.JPG

Hace tiempo, concretamente en el año 2013, viajando en coche para acompañar al Sporting de Gijón en sus partidos lejos de El Molinón en Segunda División, un grupo de amigos escuchaba siempre la misma frase de lamento de don Fernando Fueyo: “no me quiero morir sin volver a Burundi” y la respuesta siempre era la misma: “¡vete!”. El párroco, misionero en ese país africano entre 1970 y 1981, matizaba: “ya pero no puedo volver con las manos vacías”.

Fue en noviembre de aquel año cuando conocimos a Germán Arconada, padre blanco misionero en Burundi, quien nos presentó un proyecto para concluir la obra que había dejado su compañero Fueyo en Ntita, a varias horas en coche de la capital del país, Bujumbura. Se necesitaban 50.000 euros.

Los amigos de don Fernando nos pusimos manos a la obra y gracias a la generosidad de decenas de empresas e instituciones y las aportaciones de cientos de ciudadanos anónimos logramos no sólo reunir el dinero sino la donación de una ambulancia, tres microscopios y varias cajas de juguetes, material escolar y medicinas.

En octubre de 2014, el propio don Fernando acompañado por el abogado Armando Menéndez, el empresario Juan Menéndez y el periodista Javier Montes, emprendieron viaje a Burundi. Tras varias semanas recorriendo el país, conociendo a sus gentes y empapándose de las muchas necesidades que tienen, regresaron a Asturias con una idea: seguir ayudando.